Una vida en el arte

A los 16 años se convirtió en asistente del pintor Arnaldo Roche y a los 22 ya había inaugurado su primera galería de arte. Por lo cual, 15 años más tarde, el nombre del propietario de Walter Otero Contemporary Art (WOCA) suena hoy junto al de los galeristas más reconocidos de este hemisferio.

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“El arte es un lujo, no una necesidad para el que lo compra. Aquí no manda el dinero, sino la calidad de la colección” Walter Otero

Para Walter Otero, el encuentro con el gran pintor puertorriqueño Arnaldo Roche, cuando aún era un adolescente “fue una experiencia casi religiosa. Lo conocí a través de un amigo durante una charla que él dio. Luego todos fuimos a comer y, durante la conversación, surgió que él necesitaba un asistente. Yo brinqué de mi asiento y pregunté: ¿Qué es lo que hay que hacer?. Le dije que podía estar a prueba durante una semana y aquí estoy, 21 años después”, cuenta Otero, quien en ese momento trabajaba como mesero en un restaurante en el área de Joyuda.

“A esa edad, ya yo era independiente. Vi la experiencia de trabajar con Roche como una oportunidad del pueblerino del oeste que quiere venir a la metrópolis. Mi único contacto con el arte había sido en la escuela, cuando nos llevaban a museos. No tenía el conocimiento, pero sí lo apreciaba”, comparte Otero, quien nació en Mayagüez, mas se considera “del oeste” por haber vivido, antes de su llegada a San Juan, en Sabana Grande, San Germán, Hormigueros y Lajas.

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Otero dejó su trabajo y se mudó a la capital. Había abandonado la escuela, así que eso tampoco era una atadura. “Me salí de la escuela sabiendo que había unos programas para acabarla. Me enfoqué en trabajar porque vengo de una familia muy humilde, y empecé a quitarle cargas a mi mamá. Ella me decía: ‘Yo no te puedo exigir estudios porque no los tengo, pero me encantaría que tú los tuvieras. Dejé la escuela con el compromiso de terminarla, y así se lo prometí a ella”, expresa quien más adelante se graduó por el método de estudios libres y realizó estudios univesitarios en mercadeo.

Cuando Otero comenzó a trabajar con Roche, este ya era un pintor reconocido. “Había exhibido en el MoMA, en New York; iba a inaugurar un espacio en un museo en Monterrey y había exhibido en el Museo de Arte Moderno, en México. Ya estaba en las grandes ligas y había mucho trabajo”, dice Otero, quien se encargaba de organizar los espacios del taller del artista.

“Arnaldo tenía una relación de años con la galería Botello, y él me pide un día que vaya a ayudar a Maud Duquella, propietaria de Botello porque su asistente estaba de vacaciones. De esa manera comienzo a relacionarme con una galería, ya no solo con un taller y estudio. Podía hacer cosas tan básicas como trabajar en el almacén, pero siempre observando y aprendiendo”, relata. “Eventualmente, Arnaldo termina relaciones con Botello. Ahí comienzo a tener más hambre de los procesos administrativos y me convierto en su agente”, agrega Otero, quien en aquel momento tenía 19 años.

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En Puerto Rico ha aumentado muchísimo el nivel de coleccionismo, y San Juan está en un momento muy importante en cuanto a arte y cultura.

Llevaba tres años trabajando como agente de Roche, cuando el joven alquiló un espacio en Cupey para utilizar como showroom y atender a los clientes del pintor. Ese fue el inicio de Walter Otero Gallery, la que pronto comenzó también a acoger las creaciones de artistas como Víctor Vázquez, Luis Vidal y Carlos Betancourt, con quienes Otero aún trabaja. “Otros artistas estaban viendo el equipo que había formado con Arnaldo y comenzaron a pedirme que los representara. Yo no quería, pero el propio Arnaldo me dijo que lo hiciera. Empecé haciendo alianzas con artistas establecidos porque yo no tenía un nombre tan grande. Me di a conocer con artistas famosos y luego empecé a trabajar con artistas jóvenes”, rememora el galerista, quien cerró Walter Otero Gallery en 2009.

Génesis de Walter Otero Contemporary Art (WOCA)
Durante los tres años subsiguientes, Otero siguió como agente y representante de artistas y comenzó a darse a conocer como asesor y broker de arte, hasta que “en 2012 surge la preocupación de abrir un espacio, porque vi la necesidad de realizar exhibiciones”, expone Otero, quien inauguró en 2013 Walter Otero Contemporary Art (WOCA) con la muestra Recent Work, de Ángel Otero.

La galería de arte contemporáneo, ubicada en la calle Constitución #402, es un espacio maravilloso, tipo hangar, con un aire a un lugar con la misma finalidad en Chelsea, en SoHo. “Tiene iluminación industrial y no tiene nada que envidiarle a una galería en Nueva York. Fue diseñada por el arquitecto Luis Gutiérrez y construida por Pedro Muñoz Marín”, manifiesta el padre de una chica y un varón.

A dos años de abrir sus puertas al público, WOCA ha sido incluida entre las mejores 500 galerías de Norteamérica por la publicación Art Info y una exposición de Roche entre los “100 Best Fall Art Shows” en Estados Unidos por la revista Modern Painters. Otero goza de gran éxito y reconocimiento en su industria y esto lo adjudica, en parte, a que da mucha importancia al arte como inversión, “al arte como un activo más en el mercado”.

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A dos años de abrir sus puertas al público, WOCA ha sido incluida entre las mejores 500 galerías de Norteamérica por la publicación Art Info.

“El arte es un lujo, no una necesidad para el que lo compra. Aquí no manda el dinero, sino la calidad de la colección”, amplía Otero, quien se describe como “selectivo” a la hora de vender las obras, para aumentar su valor y sostener el nivel del artista.

“La idea para mantener alto este tipo de mercado es no suplir la demanda”, agrega quien es el agente mundial exclusivo de Arnaldo Roche y Carlos Betancourt, y representa un total de 22 artistas, entre esos, Víctor Vázquez, Luis Vidal, Ángel Otero, Gamaliel Rodríguez, Osvaldo Budet y Allora & Calzadilla.

“En Puerto Rico ha aumentado muchísimo el nivel de coleccionismo, y San Juan está en un momento muy importante en cuanto a arte y cultura. San Juan fue incluida en un libro que habla de las ciudades que van a jamaquear el mundo del arte en los próximos años, y en el escrito mencionan a dos artistas míos”, dice, haciendo referencia a The 12 Cities That Will Shake Up The Art World In The 21st Century, y a los artistas plásticos Tony Cruz Pabón y Radamés “Juni” Figueroa. Este último tiene en WOCA, hasta el 14 de agosto, la exhibición No Fear, Dead or Alive.

El aumento en la Isla en las inversiones en arte se está dando, considera Otero, a partir de las crisis económicas aquí y en Estados Unidos, “ante el miedo de invertir en acciones. Ahora hasta hay periódicos de finanzas que incluyen secciones de arte. Este es el momento de comprar arte. El buen arte no baja; se mantiene o aprecia”, dice Otero, quien planifica seguir haciendo crecer el nombre WOCA.

“Quiero mantener la galería como el main hall, pero también hacer otros proyectos, como WOCA Labs, espacios alternativos para presentar más opciones de artistas y cocinar cosas nuevas; WOCA Projects, para trabajar con gente que no representamos pero que está haciendo algo bueno o tiene ya un reconocimiento, y WOCA Editions, que cubrirá una parte del negocio que lidiará con piezas más comerciales”, adelanta Otero, padre de una chica y un varón.

Para quien también se destaca como asesor de arte, el éxito no es un milagro en su vida, sino algo que trabaja todos los días. “Nunca me conformo, siempre estoy buscando algo más y tengo palabra. En cuanto a mis artistas, sigo la filosofía del galerista Leo Castelli, que fue quien descubrió a Andy Warhol y a Roy Lichtenstein. El protegía a sus artistas, los cuidaba; no es simplemente vender”, expresa.

 

Por Lorna Zayas Rodríguez

Fotos José Aguiló

 

 

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