City Swing

En un mundo donde la comunicación y la interacción social a través de redes de todo tipo y para todos gustos, que han dado un nuevo significado a la inmediatez nos preguntamos, ¿Por qué muchos insisten en jugar con el tiempo de los demás? ¿Quién dijo que esperar o hace esperar esta “in”? Para mi esperar es un asunto exclusivo para oficinas de gobierno. Oficinas donde la interacción social se mantiene en estilos clásicos porque si nos atendieran rápido no habría forma de enterarnos de lo que no necesitamos saber.

Así que como en los conciertos, en ese coliseo cerca de ti, si me invitan a un desfile más y no comienzan a tiempo voy a comenzar a aplaudir y a dar golpes con los zapatos de moda en la pasarela para que con ensordecedor ruido dejar saber que no es necesario dejarnos esperar 45 minutos sentados mirándonos las caras. Así que si llego con una “vuvuzela” al próximo evento ya saben que puede ser que tenga más en el carro que usted podrá alquilar a un módico precio.

Porque dígame usted ¿Quién entiende esas áreas VIP donde entra todo el mundo? Estoy seguro que todos somos importantes para alguien, pero si todos somos iguales porque someter unos pocos a esas áreas donde una sola mesera (que muy probable no es la empleada del mes) tiene que batallar con gargantas secas y con los que como tiburón que busca en la orilla “le caen encima” al menor gesto de que puede traerte algunas onzas de la bebida auspiciadora.

Por eso prefiero los encuentros en pequeños lugares donde te retan a beber desde tempranas horas de la mañana. Donde te dejan pronunciar el nombre del champan anfitrión como te dé la gana después que tu pagues la botella. A esto yo le llamo “Burbujusticia”. Porque ¿A quien el champán no lo hace sentirse mejor, mejor y mejor? Ya lo dijo Draco,”esto es vida”.

Pero sin vida estaba la periodista engafada, con su pollina asimétrica que no dejaba decir por lo bajo “quiero algo…quiero algo, aunque sea una lechuguita. ¡Necesito una lechuguita!”. En mi vida había escuchado un acto de desesperación como el que les cuento. Sé que no era mi “business” pero ya que estamos en el “caribbean” pensé que era una nueva dieta de la que no estaba al tanto. Nada que ver, cuando le pusieron aquel revoltillo con aquellos panes muy francesitos no hubo gafas ni lechuga que la aguantara a la hora de comerle la jalea o los pancitos dejados en el olvido de los agraciados que compartía con ella la degustación de burbujas.

Pongo mi cabeza en un picador que hay mujeres que no tienen burbujas en la cabeza. Pero me gustaría saber que les pasa por ella cuando deciden que no meter el brazo por una de la mangas de su vestido de suave caída y satinado movimiento lo convertía en un numerito de un solo hombro. Cuando la vi de espalda pensé que la había mordido uno de esos pez león que rondan muestras playas y había perdido el brazo.

Por mi mente corrían las ideas de los proyectos para mi amiga couture que podíamos hacer para comprarle una prótesis. Se imaginan, Proyecto MAC (Proyecto Mi Amiga Couture).

Pero no fue muy couture para un trío de féminas el romper uno de los sofás que ambientaban un proyecto en un nuevo hotel capitalino que se ha convertido en el escenario ideal hasta para motines estudiantiles. Así como lo rompieron se movilizaron como si nada hubiera pasado. Lo que no sabían era que un trío de caballeros, con pañuelos de moda en sus chaquetas, vió toda la acción y la compartían a la menor provocación con los que se les paraban cerca. Hasta “tuitiaron” las fotos del suceso. ¡No les digo yo!

Claro, esto no es nada si lo comparamos el “juego de la sillita” que se formó cuando los invitados que pagaron por sus sillitas no encontraban las mismas. Pero lo mejor era ver los relacionistas profesionales del evento arrancarle nombres a sillas y con su mejor sonrisa decirle a los atónitos “chairless-guest” que presenciaban la acción “…aquí esta su asiento, ¡que lo disfrute!”….HELLO! me imagino que acciones como esta serán tomadas en cuenta por la nueva Junta Acreditadora de la Asociación de Relacionistas a la hora de otorgarle una licencia a estos “profesionales”.

Pero hay más. Terminado el juego de la silla y haber rezado porque un terremoto no nos tocara esa noche (¡hello! los cuerpos no tenían nada que ver son las sillas donde estaban. ¿Cómo nos iban a identificar?) se apagan las luces y comienza la proyección de los saludos y un mini documental de todos los participantes del evento. Ahí fue que me dije “definitivamente esto es un “búho-fashion event”.

Pero lo mejor fue cuando en la fila para pagar el boleto de estacionamiento la elegante señora que estaba frente a mi conversaba a través de su celular y sin realizar lo duro que estaba hablando comento… “nena, claro que hay mucha gente, pero lo supero la desorganización”. A eso le llamo yo un resumen en menos de 140 caracteres…swing

Por: Luis Santiago Collazo

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