La casa en la laguna

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En una residencia, la personalidad de quienes la vivirán, el estilo del arquitecto y las características del entorno conforman su ADN, los elementos básicos que darán al proyecto sus rasgos distintivos y únicos. La casa en la laguna diseñada por el arquitecto Víctor Díaz Paunetto de Díaz Paunetto Arquitectos, revela más de la familia de cinco que la habita, que todo lo que ellos puedan decir sobre sí mismos, sus valores y su estilo de vida. El matrimonio buscaba un “cocoon” de serenidad para apartarse, sin alejarse del todo, de las exigencias de la vida empresarial y d el ajetreo de la ciudad. En su búsqueda, encontraron un solar ubicado entre la laguna y los canales, en un “cul de sac” de una exclusiva zona residencial.

Las prioridades no negociables del matrimonio, sus tres hijos y dos perros, quedaron claras desde la primera conversación con el arquitecto, quien además es su amigo personal. Era imperativo conjugar la vida familiar y social, el amor por la naturaleza y por el arte, el privilegiado entorno. En el proyecto, la laguna tendría que convertirse en presencia que compartiera con ellos en todas las dependencias de la casa, tanto las comunes, como las privadas, en la vida cotidiana y en las múltiples actividades familiares y sociales que les gusta celebrar en su hogar.

Dentro de la sencillez de un diseño que no los abrumara con su complejidad y formalidad, el arquitecto Díaz Paunetto tendría que dejar el mayor espacio posible para recibir y entretener relajadamente, ya sea en una sencilla barbacoa dominical o en una gran fiesta navideña. Como si esto fuera poco, el matrimonio es amante del arte y junto a las grandes aperturas que permitieran la entrada de la Señora Laguna, requerían paredes sólidas para integrar cuadros y esculturas a los espacios de encuentro.

Menuda tarea. Pero el arquitecto Díaz Paunetto estuvo a la altura de interpretar el sueño y llevarlo al papel en líneas y volúmenes. Confiesa que el primer diseño, ya terminado, lo desechó antes de presentarlo a sus clientes. No se sentía satisfecho. Y volvió a empezar, hasta llegar al feliz término, para él como arquitecto y para sus clientes y amigos que darían vida a plantas y planos y materiales de construcción y los convertirían en residencia y en hogar.

Diaz Paunetto reflexiona e intenta explicar objetivamente el resultado, mirándolo ahora como obra construida y habitada. “El proyecto consiste de una vivienda unifamiliar localizada en un desarrollo suburbano en una zona costanera”, explica, con los planos en mano, de camino a conocer la residencia y la familia. “El solar de aproximadamente 2,000 metros cuadrados, donde enclava la residencia, está localizado en un singular paraje. Por un costado se encuentra la laguna y por otro de sus lados colinda con los canales que distribuyen el desarrollo de viviendas del lugar y constituyen un acceso alterno a la residencia. Esta dualidad dio paso a un proyecto donde se destacarían ambas condiciones. En esa dirección se desarrolla un esquema de dos volúmenes que rotan desde un volumen circular central, a saber, el comedor principal, y se organizan alrededor de un patio semi-interior que reconoce los visuales de la laguna y el canal”.

“En términos espaciales”, continúa, “el diseño persigue identificarse con la condición tropical y marítima donde se ubica”. Las áreas de estar, tales como sala, comedor, cocina, salón familiar y terrazas al exterior subrayan el acceso y la libre entrada de la laguna dondequiera que nos encontremos. Mientras recorremos con él la casa, Díaz Paunetto nos llama la atención a la forma alargada y la orientación de los volúmenes, “que responden al deseo de facilitar la ventilación cruzada, la protección solar y el disfrute de las vistas”.

“El proyecto se resuelve con volúmenes básicos, unificados con planos horizontales que exploran la multiplicidad de relaciones entre el interior y el exterior”.  Dentro de este esquema, todos los espacios se alimentan del eje principal donde ubica el comedor, y a la vez rodean el patio principal, donde se llevan a cabo las múltiples actividades sociales de la familia. Las puertas de celosías refuerzan la sensación de un paso ininterrumpido desde los espacios interiores hacia el patio central.

“En términos funcionales”, explica, “el comedor se convierte en el espacio unificador, localizado en el volumen cilíndrico alrededor del cual rotan las demás estancias del proyecto. De esta manera hacemos referencia a la importancia que tiene para esta familia el espacio donde al fin de cada día se reúnen para cenar. El comedor es el escenario donde celebran una especie de ritual familiar ante el escaso tiempo que disponen para estar juntos durante el día”, añade el intérprete del sueño.

“Los planos horizontales”, añade Díaz Paunetto, “los quiebrasoles y voladizos que recorren la fachada como elementos de diseño, unifican los diferentes volúmenes que integran la estructura y protegen del castigo directo del candente sol tropical”. Para que los exteriores no compitieran en términos cromáticos con los azules del cielo y la laguna y con el verdor de la vegetación, decidieron que esta casa sería una composición en blanco y transparencias. De este modo “el proyecto se destaca más por la fuerza e impacto de su volumétrica que por la profusión de sus colores”. Desde la laguna y por la ruta del agua, ésta es la primera residencia que se percibe. En la noche, cuando la casa se ilumina y las luces se cuelan por las celosías y las puertas de cristal, la casa se convierte en el faro de la laguna.

Por Mariel Echegaray
Fotos por Alex Díaz
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